

Si pregunta a muchos niños “¿de dónde viene el dinero?”, responderán “de los cajeros automáticos”. Nos acompañan a sacar el dinero y ven que si se pulsan unos botones salen billetes que sirven para comprar cosas. Cuando piden que se les compre algún capricho y decimos que no, porque no hay dinero, su pensamiento lógico es “pues vuelve al cajero a buscar más”. Ante una negativa, pensarán que somos unos malvados y cogerán una rabieta. La magia de las tarjetas es un concepto todavía más difícil de comprender.
Los niños no pueden aprender el valor del dinero si nadie se lo enseña. Normalmente, con 5 ó 6 años, ya son capaces de comprender conceptos financieros básicos. Aprovechemos las ocasiones para explicarles:
Algunos ejemplos de ocasiones para hablar con los hijos sobre el dinero: